Blog

Porto

Un Informe Epigenético revela tu nivel de estrés (Parte I)

Un Informe Epigenético revela tu nivel de estrés (Parte I)

Un Informe Epigenético revela tu nivel de estrés (Parte I)

De todos es conocido, que la dieta es decisiva en nuestra salud. La Epigenética nos ha descubierto nuevos caminos para conocer mejor al ser humano y ayudarle a llevar su vida más saludablemente. Nuestro día a día, con sus prisas, acontecimientos, circunstancias, emociones, dietas desequilibradas, etc, producen alteraciones en nuestro sistema intestinal, inflamaciones y nos intoxica. Si estas  estresado, “la comida chatarra” agravará tu situación.

Estar al día nos obliga a “vivir la vida” a gran velocidad, y este hecho, por desgracia, es cada vez más común para muchas personas, lo que les lleva a un nivel de estrés alto. Para disponer de más tiempo, por no cocinar, porque desconocen sus efectos o quizás les dan de lado, buscan una solución fácil en la “comida chatarra”, lo que lejos de aliviar, agrava sus problemas de estrés y en consecuencia de salud.

La palabra estrés proviene del latín stringere, “apretar” a través de su derivado del inglés stress “fatiga de material”.  

Nuestro diccionario lo define como: “Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas (manifestaciones físicas, producto de nuestro estado mental) o trastornos psicológicos a veces graves”.

Estrés es un proceso que se pone en marcha cuando una situación la percibimos como amenazante o que nos desborda, entonces nuestro organismo dispara una serie de reacciones fisiológicas o biológicas para escapar o defenderse de lo que está sucediendo.

El estrés es el proceso que nuestro organismo realiza para reaccionar a los desafíos. Nosotros podemos aprovechar esta situación en nuestro beneficio.

El estrés puede tener consecuencias negativas y positivas. Un mismo evento estresante no afecta igual a todas las personas, e incluso no nos afecta de la misma forma en diferentes circunstancias de nuestra vida. Yo considero al estrés como un sentimiento de tensión física o emocional, que puede aparecer con cualquier pensamiento o situación y nos hace sentir nerviosos, frustrados, agobiados, desbordados o enfadados, resumiendo nos sentimos como un pez fuera del agua.

El estrés, según nuestra capacidad de afrontarlo, se le puede clasificar en dos tipos:

  • Eustrés, es el “bueno”, permite que nos adaptemos al entorno de una forma eficaz. La persona responde a las tensiones positivamente y las supera, lo que le hace sentirse bien, realizada, plena.
  • Distrés, es el “malo”, es el que nos hace daño y nos bloquea y nos hace que “tiremos la toalla” porque ya no podemos más. Es a este tipo de estrés, al que nos referimos en este post.

De cómo interpretamos una situación, dependerá como nos afectará el estrés. Cuando evaluamos un evento como algo fuera de nuestro alcance o posibilidades, estamos provocando un estrés negativo, malo, que nos hace daño y solemos decir que estamos estresados. Es perjudicial para nosotros en el sentido de que nos produce además consecuencias físicas, emociones negativas, sentimiento de ineficacia y frustración. Mengua nuestras capacidades e incluso nos bloquea.

Estrés y ansiedad no son lo mismo, aunque a veces los utilizamos como sinónimos. Los dos son reacciones que activan a nuestro cuerpo y a ambos los identificamos como dificultades o amenazas hacia nosotros. La diferencia estriba en que el estrés es un proceso en el que se producen una serie de cambios en nuestro organismo, que consideramos amenazantes, ante los cuales nos percibimos como derrotados, incapaces para afrontarlos y como consecuencia aparecen las emociones de ansiedad y tristeza.

En general, lo que más nos estresa son los cambios, nos obligan a reaccionar y a adaptarnos constantemente. No sacan de nuestra zona de confort, de nuestras rutinas y nos demandan más y más.

¿Qué es el estrés crónico?

Cuando la respuesta fisiológica o biológica, a los estímulos estresantes, se prolonga  durante un largo período de tiempo, hace que las glándulas suprarrenales estén secretando hormonas glucocorticoides (cortisol) de forma continua y en cantidades elevadas. Esta situación fatiga nuestro organismo, lo desgasta, y puede producir enfermedades a medio y largo plazo.

No existen pruebas médicas que detecten si sufrimos un estrés crónico. Los síntomas son los que nos van a guiar. Un Informe Epigenético nos indica el grado de toxicidad y marca la ruta a seguir, en cuanto que nos muestra la escasez de nutrientes que existen a nivel celular para tener nuestros almacenes bien balanceados para lograr ese equilibrio que siempre busca nuestro organismo.

Como muchas personas desconocen o no tienen acceso a realizarse este Informe Epigenético, será bueno repasar los síntomas o las señales de alarma que nos indican que podemos padecer estrés crónico:

  • alteraciones del sueño: insomnio, pesadillas, hipersomnia…,
  • presión arterial alta,
  • azúcar o colesterol por encima de lo normal,
  • pérdida de memoria,
  • colon irritable o dolores abdominales,
  • migrañas,
  • contracturas,
  • defensas bajas,
  • depresión…

La combinación de comida chatarra + estrés, sólo agrava los problemas

Se puede llegar a un estado crónico de estrés tras consumir durante algún tiempo alimentos ricos en azúcares, sal y grasas saturadas poco saludables que nos producen, entre otros muchos daños, un aumento notable de grasa abdominal, mayor resistencia a la insulina y un mayor daño oxidativo.

Un estudio que se llevó a cabo en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de San Francisco, California, por la profesora Kirstin Aschbacher, llego a esta conclusión de que:

"Muchas personas piensan que una caloría es una caloría, pero este estudio sugirió que dos mujeres que comen lo mismo podrían tener diferentes respuestas metabólicas en función de su nivel de estrés.

Parece que hay una vía del estrés que funciona a través de la alimentación, por ejemplo, podría ser similar a lo que vemos en los animales, donde las células grasas crecen más rápidamente en respuesta a la comida chatarra cuando el cuerpo está crónicamente estresado.”

Una alimentación “chatarra” te da sólo unos minutos de placer, cuando desaparece el placer puedes experimentar reacciones emocionales desagradables peores que el estrés, debido a los ingredientes sintéticos de los alimentos que has ingerido.

¿Por qué llamamos “comida chatarra” a algunos alimentos?

Vamos por partes, para subsistir necesitamos de alimentos. Al conjunto de substancias alimenticias que se comen y beben le llamamos comida. Cuando la ingerimos proveemos de alimento a nuestro organismo, en el sentido de nutrirle, es decir, incorporamos a través de los alimentos la sustancia corporal.

El término nutrición, tiene varias acepciones, pero la más aceptada es la que le otorga la Biología en concepto de asimilación de esta comida por el organismo.

También conocemos con la misma palabra, nutrición, los estudios que vinculan los alimentos con la salud.

El hecho de la nutrición está vinculado a varias circunstancias, por una parte a los nutrientes que se encuentran en los alimentos y por otra a los actos involuntarios que tienen lugar en nuestro organismo después de ingerir los alimentos. Pero nuestra alimentación se refiere también a acciones que se desarrollan con conciencia y son voluntarias, como son elegir, elaborar e ingerir los alimentos. Con esto quiero decir que la alimentación, como fenómeno, está implicada o  relacionada con otros factores muy diferentes a los de nutrición, como son la cultura, la economía y el entorno social.

La palabra “nutrición”, que desde la biología tiene un significado de asimilación de la comida por nuestro organismo, cuando la vinculamos con estos factores culturales y ecológicos podemos hablar de “comida chatarra” o “comida basura”. La palabra chatarra hace referencia a material de desecho, algo que ya no tiene valor, que no sirve, que es basura.

Comida chatarra o basura, son aquellos alimentos que presentan grandes cantidades de azúcar, sal y grasas no saludables. Cuando ingerimos esta comida nos provoca mucho más apetito y sed, sin que la comida nos aporte sustancias nutritivas o saludables, todo lo contrario puede provocar problemas de salud.

Se asocia entonces “comida chatarra” a la facilidad de elaboración, al bajo precio y al ocio. Estas opciones han conseguido que en todo el mundo este tipo de comida se consuma a diario, son opciones rápidas y baratas, a todos nos falta tiempo y dinero en mayor o menor medida.

El marketing, como buen encantador de serpientes, se encarga de ocultar estos grandes problemas y fuerza nuestra elección de manera fraudulenta. Menús de “comida chatarra” se mezclan con ocio, diversión, felicidad, ahorro, rapidez… bienestar volátil que desemboca a medio-largo plazo en desequilibrios nutricionales.

Continuará. No lo vamos a dejar aquí hay una segunda parte.