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¿Por qué nos seduce lo azucarado y nos engorda?

¿Por qué nos seduce lo azucarado y nos engorda?

¿Por qué nos seduce lo azucarado y nos engorda?

Un gran seductor que nos mata dulcemente. ¿Qué pensarías de algo que se describe como: Tóxico, Adictivo y Mortal?

Todos consumimos hoy día una sustancia que la desciben estas 3 características y está presente en nuestra dieta en exceso, la industria alimenticia la camufla en gran cantidad de alimentos que adquirimos como saludables. Estoy refiriéndome al Azúcar y más concretamente a la Fructosa.

El azúcar común, de mesa o sacarosa (C12H22O11), es un disacárido formado por una molécula de glucosa y otra de fructosa. Se obtiene de la caña de azúcar (el 73% de todo el azúcar) y de la remolacha azucarera (el 27%).

En la industria se utiliza la palabra azúcar o azúcares para designar monosacáridos y disacáridos, que generalmente tienen sabor dulce, aunque por extensión se refiere a todos los hidratos de carbono. El azúcar tiene un aporte grande de calorías, que llamamos vacías ya que no tienen ni vitaminas ni minerales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda que el azúcar no supere el 10% de las calorías diarias consumidas y es que nuestro cuerpo no fue concebido para consumir cantidades excesivas de azúcar, especialmente en forma de fructosa, ya que la metaboliza de forma diferente al azúcar, al ser una hepatoxina lo hace como si fuera una grasa, esto da origen a muchas enfermedades crónicas como la diabetes, la obesidad, el cáncer, enfermedades cardiovasculares y el hígado graso no alcohólico.

Te voy a contar la historia, que un día a mí me contaron, de porqué para nosotros todo lo azucarado nos fascina y además nos engorda. Tienes que remontarte hasta la época de nuestros antepasados los Simios.

Hace muchos, muchos años, nuestros antepasados los Simios, vivían felizmente en la calurosa sabana  africana, alimentándose de las dulces y apetitosas frutas que maduraban en los árboles. Fue entonces cuando una ola de frio,  empezó a congelar la tierra. Como había que sobrevivir empezaron a buscar soluciones a su gran problema. Su forma de alimentarse cambió drásticamente, porque ya no tenían acceso a las dulces y apetitosas frutas que existían en su paraíso, así que para mantenerse vivo tuvo que mutar uno de sus genes.

Con el paso de tiempo las aguas del mar descendieron y se abrió un brazo de tierra, este era el camino que unía África con Euroasia, y nuestros antepasados volvieron a casita con su gen mutado que les hacía engordar cuando comían de nuevo las dulces frutas de su anterior paraíso.

De nuevo el paso de los siglos les hizo llegar hasta lo que ahora somos “Nosotros” con ese gen ya mutado. Esta es la causa de que nos engorde el azúcar.

El alimento que nos daba la vida ahora nos mata. Somos una especie totalmente diferente a lo que éramos antes de que el azúcar entrara en nuestra alimentación. En nuestros días todo lo azucarado se ha convertido en un enemigo muy dulce.

El cuerpo trata al azúcar de la misma manera que trata al alcohol y a otras toxinas.

 

 

5 buenas razones para dejar de lado al azúcar

Si tuviéramos que buscar al máximo responsable de destrozar nuestra vida saludable, llegaríamos sin duda a una única sustancia, el azúcar.

Antes de entrar en el torrente sanguíneo el azúcar, que es un disacárido, se divide en dos moléculas distintas, la glucosa y la fructosa. La primera está en todas las células vivas del cuerpo y este es capaz de producirla cuando no se la aportamos. La fructosa no es necesaria para nuestro organismo y por lo tanto no la produce. Se metaboliza en el hígado y en cantidades muy limitadas y se guarda en él en forma de glucógeno hasta que se necesite. Cuando hay un gran exceso, el hígado la convierte en grasa. Si esto ocurre a menudo puede dar lugar a problemas serios de salud, como es el hígado graso no alcohólico.

 

 

 

 

1.- Produce Obesidad:

Este problema, es algo que va más allá de la estética, amenaza nuestra salud y longevidad. El azúcar, en forma de fructosa, hoy día se encuentra en prácticamente todos los alimentos procesados y refrescos que encuentras en el mercado. La fructosa, es mucho peor que el azúcar, causando mayor cantidad de daño en menor periodo de tiempo.

Los datos médicos en Estados Unidos indican que el 20% de las personas obesas tienen un perfecto funcionamiento metabólico y su exceso de peso no les va a afectar a su esperanza de vida. El otro 80% no tiene una función metabólica normal y son propensos a desarrollar enfermedades.

En cuanto a las personas con peso normal el 60% tienen un perfecto funcionamiento metabólico y un 40% padecen disfunción metabólica y son propensos a desarrollar enfermedades relacionadas con la obesidad.

La industria alimenticia disfraza al azúcar con más de 60 nombres de sustancias diferentes, que añaden al proceso industrial de los alimentos y esto nos lleva a que exista un exceso de azúcar camuflado en nuestra dieta, muchas de las veces por desconocimiento.

Las hormonas son sustancias químicas segregadas por células especializadas, cuya función es la de influir en la función de otras células. Las hormonas pertenecen al grupo de los mensajeros químicos, como son los neurotransmisores y las feromonas. El azúcar afecta a algunas hormonas en el cerebro como es la Ghrelina, hormona del hambre, que delimita nuestro apetito y la leptina (hormona de la saciedad). La fructosa desactiva el sistema de control del apetito, además actúa estimulando a otra hormona del placer, la dopamina, como si fuera una droga, haciéndonos perder el control sobre su consumo y produciendo adicción.

 

 

 

 

2.- Resistencia a la Insulina:

Un porcentaje muy elevado de personas obesas son diabéticos, este echo llevó a pensar que era la obesidad su causa, y este error persiste en la actualidad.

El consumo en exceso de azúcar está asociado con la resistencia a la insulina, una hormona que controla la cantidad de azúcar que tiene que entrar en las células para que quemen glucosa en lugar de grasa. Si el torrente sanguíneo no descarga la cantidad que lleva, esta se vuelve tóxica.

Cuando existen grandes cantidades de azúcar en nuestra alimentación, la insulina deja de hacer bien su trabajo y las células se vuelven resistentes a ella y esta se cree que es la causa del síndrome metabólico, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes de tipo 2.

La diabetes de tipo 2 es un trastorno metabólico que se caracteriza por los niveles altos de azúcar en sangre (hiperglucemia). Cuando las células se hacen resistentes a los efectos de la insulina, las células Beta en el páncreas empiezan a producir más, pero es muy difícil mantener esta demanda y que los niveles en sangre sigan bajos, cuando el páncreas no lo puede soportar, aparece la diabetes de tipo 2.

 

 

 

 

3.- Eleva el colesterol y los triglicéridos:

Hasta hace no mucho tiempo hemos venido culpando a las grasas saturadas de tener el colesterol malo y los triglicéridos altos, pero hoy sabemos que es la fructosa la que aumenta estos niveles.

La fructosa provoca un rápido aumento de peso y obesidad abdominal, lo que llamamos “barriga cervecera”, una disminución del colesterol HDL y un aumento del LDL, también trae consigo un aumento de triglicéridos, eleva el azúcar en la sangre y la presión arterial, es decir provoca el síndrome metabólico clásico.

Una vez que la fructosa se ha convertido en grasa dentro del hígado este tiene que liberarla al exterior, al torrente sanguíneo, y lo hace en forma de partículas de colesterol de baja intensidad (VLDL), que contienen una mezcla de colesterol, triglicéridos y proteínas, dominando la cantidad de triglicéridos.

Estas partículas VLDL forman placas en el interior de las pareces de las arterias (ateroma) estrechando la luz del vaso y dificultando el flujo normal de sangre por el interior de los vasos sanguíneos, lo que puede dar lugar a enfermedades cardiacas y a un aumento de riesgo de infarto y accidente vascular cerebral.

Actualmente no tenemos una forma simple y directa de medir el colesterol VLDL. No obstante, como las partículas de VLDL contienen la mayor parte de los triglicéridos circulantes, en ayunas, se puede estimar la cantidad de VLDL a partir del valor de los triglicéridos.

 

 

 

4.- Hígado graso no alcohólico:

Cuando el consumo de fructosa es normal, por ejemplo la que adquirimos a través de las frutas en nuestra alimentación, el hígado la transforma en glucógeno y la guarda hasta que la necesite. Si el consumo aumenta y ya no tiene espacio para guardarla, se satura y le fuerza a transformarla en grasa. Este proceso puede llegar a producir un hígado graso.

Este exceso de fructosa nunca puede ser debido a la cantidad de fruta natural que tomamos, nunca podríamos tomar tanta cantidad como para saturarle. El exceso viene aportado por la fructosa que nos añaden a los alimentos procesados que tomamos como bollería industrial, bebidas y refrescos, hidratos de carbono… todos ellos contienen en mayor o menor medida ese listado de más de 60 nombres de sustancias, que los hacen agradables al paladar y que disfrazan los azúcares.

Cómo hemos visto en el punto anterior el hígado pasa al transporte sanguíneo las partículas VLDL, pero no toda la grasa sigue este recorrido y la que queda alojada en el hígado puede causar un hígado graso no alcohólico. Un problema en aumento en el mundo occidental.

Las estadísticas recogen los estudios realizados sobre este tema y nos llevan a inclinar la balanza hacia el alto consumo de fructosa que realizan las personas que padecen esta enfermedad, estas consumen entre dos o tres veces más de fructosa que las que tienen un hígado sano.

 

 

 

5.- Cáncer:

El cáncer en una multiplicación y crecimiento descontrolado de las células, la insulina es clave en la regulación de este comportamiento celular. Niveles altos de insulina en sangre podrían contribuir al cáncer.

Uno de los principales mecanismos por el cual el azúcar promueve el cáncer es al provocar la disfunción mitocondrial. El azúcar no es un combustible ideal para tu cuerpo ya que es un combustible sucio, que crea especies de oxígeno mucho más reactivas (ROS) que cuando en las mitocondrias se quema grasa.

Cuando comes mucha azúcar se generan cantidades excesivas de radicales libres, que a su vez provocan daños en la mitocondria y el ADN nuclear, junto con un deterioro en la membrana celular y las proteínas.

Las células cancerosas se alimentan principalmente de azúcar. Sin azúcar, la mayoría de las células cancerosas simplemente no tendrían la flexibilidad metabólica para sobrevivir.

Las células normales y saludables tienen la flexibilidad metabólica de remplazar el uso de glucosa por el uso de grasas saludables. La mayoría de las células cancerosas carecen de esta capacidad por lo que cuando reduces el consumo de carbohidratos sin fibra, estás matando de hambre al cáncer.

 

Resumiendo:

Tu alimentación es una herramienta de prevención de enfermedades, no poner atención o ignorar esta observación puede conducirnos a padecer graves enfermedades. Estoy convencida de que la mayoría de los cánceres, enfermedades cardiovasculares, degenerativas… y la gran mayoría de enfermedades crónicas se pueden prevenir por medio de una nutrición adecuada.

El azúcar no es un buen aliado en nuestro viaje por la vida, al igual que otras drogas, desencadena secreciones de hormonas, dopamina,  y a medida que pasa el tiempo conseguir el mismo resultado de “sentirme bien” necesita de un aporte mayor de hormona y para conseguirlo he de aumentar el consumo de azúcar.

Las personas que se han quedado pilladas por una drogadicción, no pueden moderar su consumo sino que deben desterrarlo, ya que es la única forma de ganar la partida al enemigo.

Otro día veremos como a través de nuestra alimentación podemos ayudar a las mitocondrias en su función de producir energía limpia, menos cargada de radicales libres y la proporción óptima de los nutrientes en nuestra dieta para lograrlo.

Recuerda, si estás gordo, no es la estética la causa principal para perder peso, la razón más poderosa es tener un cuerpo saludable, repleto de salud. Y si estás delgado, piensa que también tienes que cuidar tu dieta, pues no sólo la obesidad es un factor de riesgo ante muchas enfermedades.

 

Mira las etiquetas de todos los alimentos procesados que consumes. Cuida que no te den gato por liebre.

 

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