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¿Para qué necesitamos Omega-3?

¿Para qué necesitamos Omega-3?

¿Para qué necesitamos Omega-3?

Las grasas Omega-3 son esenciales para la salud en general, muchos expertos insisten en esto y multitud de estudios lo constatan y nos descubren sus beneficios.

En bioquímica grasa es un término genérico para designar varias clases de lípidos. Químicamente una grasa es la asociación de un alcohol, el glicerol, y 3 ácidos grasos que se unen a él. Todas las grasas son insolubles en agua y tienen una densidad inferior. Las grasas pueden ser sólidas o líquidas a temperatura ambiente. Se les llama aceites a las que son líquidas.

Las grasas constituyen una parte muy importante de nuestra dieta. Entre todas ellas hay algunas que se denominan esenciales, esto significa que nuestro organismo no las puede sintetizar y como son necesarias hay que aportarlas mediante la alimentación, estas las denominamos “ácidos grasos esenciales”, constituyentes de los lípidos o grasas.

Hay dos tipos de ácidos grasos: Los insaturados, que aportan beneficios saludables para nuestro organismo, y los saturados, que en exceso no son buenos.

Los ácidos grasos insaturados se clasifican en monoinsaturados y poliinsaturados, desempeñan un papel principal en nuestra salud, de ahí el llamarles esenciales, a estos pertenecen el Omega-3 (ácido alfa-linoleico) y el Omega-6 (ácido linoleico).

Hoy vamos a conocer muchas de las características y beneficios del Omega-3, que como acabamos de decir es imprescindible aportarle al organismo a través de nuestra alimentación, pues él no puede producirlo.

El ácido alfa-linoleico, poliinsaturado, con 18 átomos de carbono y tres enlaces, el primero de las cuales sobre el carbono número 3, se conoce vulgarmente como Omega-3. Cuando el primer enlace se sitúa sobre el carbono número 6, lo llamamos Omega-6.

Los ácidos grasos esenciales dan origen a compuestos de cadenas más largas de carbono, de 20-22 átomos. Los de la familia del Omega-6, ácido linoleico, se transforman en 20 átomos de carbono. Cuando a través de nuestra alimentación las grasas que aportamos a nuestro organismo son mayoritariamente Omega-6, estamos creando un entorno más bien inflamatorio, que facilita que dentro de las arterias se formen coágulos.

Las grasas de la familia Omega-3, ácido alfa-linoleico (de cadena corta), dan lugar a unos compuesto de cadena larga muy importante, de 20 átomos de carbono, por tener un nombre largo y difícil, lo llamamos EPA y este a su vez se transforma en otro compuesto de 22 átomos de carbono, que por el mismo motivo que el anterior, lo llamamos DHA. Ambos tienen la capacidad de prevenir o contrarrestar las consecuencias de ciertas enfermedades, como las de tipo cardiovascular.

Las grasas Omega-3 también juegan un papel importante en la producción de potentes sustancias similares a hormonas, llamadas prostaglandinas. Estas ayudan a regular muchas funciones fisiológicas esenciales.

Estas grasas Omega-3 y 6, pueden tener un origen animal o vegetal. Las que proceden de los vegetales las encontramos en las semillas de linaza y en otros frutos secos. En nuestro organismo se convierten en EPA y DHA, pero muy lentamente. Las denominamos ALA. Aun consumiendo grandes cantidades existe muy poca conversión. Es muy bueno combinar las grasas vegetales con las animales.

Mientras que una dieta alta en Omega-6 es proinflamatoria, la dieta rica en Omega-3 mantiene la sangre fluida y nos va ayudar, entre otras muchas cosas, a contrarrestar la inflamación y a regular el ritmo cardiaco.

¿Sabías que el 60% de la masa del cerebro es grasa y más del 70% de ésta es Omega-3 de cadena larga EPA y DHA?

Existe otro ácido graso no esencial, que nuestro cuerpo produce, es el Omega-9 y que también debemos aportarle a nuestra dieta.

Todos estos ácidos grasos en nuestro organismo, han de estar en equilibrio y en proporciones adecuadas. Nuestros antepasados prehistóricos, tenían un equilibrio 1 a 1 entre los dos ácidos grasos esenciales Omega-3 y Omega-6. Desde el Neolítico hasta aquí esta proporción ha ido cambiando progresivamente debido a los cambios en el estilo de vida y la forma de alimentarnos. Por cada unidad de Omega-3 en nuestro organismo han de existir de 2 a 4 unidades de Omega-6 y unas 14-15 unidades de Omega-9.

Algunos de los beneficios más importantes del ácido graso esencial Omega-3

¿Pensaste alguna vez que las enfermedades cardiovasculares están producidas por del estilo de vida? Existen estudios que demuestran que con sólo cambiar los hábitos de alimentación, personas que tengan un riesgo alto de infarto de miocardio, podrían mejorar notoriamente este pronóstico.

Los Omega-3 son buenos para nuestro corazón. Tienen factores cardioprotectores:

  • Antitrombóticos: Previenen la trombosis o un coágulo de sangre dentro de un vaso sanguíneo.
  • Antiarrítmicos: Previenen o contrarrestan la arritmia cardiaca
  • Antihipertensivos: Nos ayudan a controlar la tensión arterial.
  • Antiinflamatorios: contrarrestan la inflamación - el calor, dolor, hinchazón, etc.
  • Los Omega-3 normalizan y regulan los niveles de triglicéridos y colesterol. Son más eficientes que las estatinas, sobre todo el aceite de Kril.
  • El DHA afecta al aprendizaje y comportamiento de los niños. Niveles bajos de Omega-3 pueden causar en los niños trastornos de hiperactividad y déficit de atención.
  • Los Omega-3 tiene un gran impacto en la salud cerebral. Los EPA y DHA mantienen elevados los niveles de dopamina en el cerebro, aumentan el crecimiento neuronal en la corteza frontal del cerebro y aumentan la circulación cerebral.
  • Una dieta rica en Omega- 3 mejora la artrosis, la poliartritis reumatoide e incluso la artritis psoriásica.
  • Frena la degradación del cartílago y los fenómenos inflamatorios que lo acompañan.
  • Refuerzan los ligamentos al estimular la síntesis del colágeno.
  • En la Osteoporosis, que también es una enfermedad inflamatoria, es importante una dieta rica en Omega-3. Hay estudios que indican que esta enfermedad podría estar causada por un desequilibrio entre los Omega, mucho Omega-6 y poco Omega-3.
  • En el caso del asma el Omega-3 también es importante.

Nuestra dieta mediterránea beneficia el aporte de Omega-3

A la dieta mediterránea y a la japonesa se les atribuye hoy la mayor esperanza de vida, por el tipo de grasas que predominan en su alimentación, el ácido oleico del aceite de oliva y el Omega-3 del pescado azul.

En la actualidad en España estamos abandonando este tipo de alimentación ya que consumimos demasiados alimentos procesados con un alto contenido de grasas saturadas y trans, es decir demasiados ácidos grasos Omega-6 y menos Omega-3 de los que necesitamos.

Ya hemos visto que existe Omega-3 de origen animal y vegetal, este es más lento de asimilar por nuestro organismo.

Origen animal: El marisco, los crustáceos y el pescado graso.

El pescado: Los mares contaminados, no son el lugar ideal para nuestros peces grandes, llenos de toxinas, sustancias radiactivas y metales pesados. Elije para aportar a tu dieta Omega-3 los peces pequeños como la sardina, boquerón, caballa y el salmón salvaje de Alaska.

Aceite de pescado: Es bueno en Omega-3, pero tiene muy pocos antioxidantes.

Aceite de hígado de bacalao.

Aceite de krill: La mejor opción para conseguir Omega-3 de origen animal, se absorbe entre 10 y 15 veces más que el de pescado. Además, tiene una gran potencia antioxidante. También contiene astaxantina, un flavonoide de origen marino que crea un vínculo especial con el EPA y DHA que permite el metabolismo directo de los antioxidantes, haciéndolos más biodisponibles.

Aceite de Krill u "Okiami", como lo llaman los japoneses, un marisco parecido a los camarones, muy apreciado en Asia. El kril es la biomasa más grande del mundo y se encuentra en todos los océanos. El kril antártico es el más abundante, está gestionado por  la Comisión para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos, esto significa que está regulado y tienes más garantías para nuestra alimentación.

Origen vegetal: El ácido alfa-linolénico, se encuentra en las semillas de soja, linaza, los frutos secos (almendras y nueces), el aceite de colza (que es el procedente de las semillas de la planta de la colza), el de nuez y el de camelina, una oleaginosa de siembra otoñal.

También lo encontramos en grandes cantidades en algunas plantas comestibles como la verdolaga, en las hojas de lechuga, en las espinacas, el pepino, las coles de Bruselas y otras coles. Las fresas y la piña también nos aportan Omega-3.

En España tenemos la gran suerte de encontrarlo en el aceite de oliva, siempre extra virgen y procedente de la primera presión en frío.

¿Cuántas grasas necesitamos?

Las grasas son un pilar fundamental en nuestra alimentación, nos aportan energía, mantienen con salud nuestra piel y el cabello, para el desarrollo del cerebro, la coagulación de la sangre, el control de la inflamación, el buen funcionamiento del sistema inmune y el sistema nervioso, y para ayudar al organismo en la absorción de las vitaminas liposolubles (A, D, E y K).

Los expertos consideran que  entre un 20-30% de las calorías que consumimos al día deben provenir de las grasas. Unos 65 gramos para las mujeres y 80 para los hombres. De esta cantidad de grasa un 10% ha de ser de grasas saturadas de origen animal (carne o lácteos). Un 7% de las grasas insaturadas, como el aceite de oliva. El 13% restante ha de proceder de las grasas polinsaturadas como son el Omega-6 y el Omega-3.

Tomar más pescado que carne y a poder ser azul. La carne aunque aporta proteínas, vitaminas del grupo B y hierro, es fuente de muchas grasas saturadas, colesterol y calorías.

Los lácteos mejor consumirlos desnatados, debido al gran contenido de grasas saturadas y calorías que presentan los enteros, y estos tienen igual número de proteínas, vitaminas y calcio.

Aléjate de los platos precocinados y la bollería, tienen muchas grasas trans y saturadas de mala calidad.

Un informe epigenético nos dice como están nuestros ácidos grasos esenciales.

Uno de los gráficos de las nueve categorías del informe epigenético es el del porcentaje de Omega en nuestro organismo. El informe nos descubre como a través de la alimentación podemos corregir en nuestro organismo las necesidades, además de los ácidos grasos, vitaminas, minerales, aminoácidos y antioxidantes. Conocer los niveles de toxicidad y frecuencias magnéticas que afectan a nuestro  organismo, además de las oportunidades microbianas.

En el informe existen 3 grados de prioridad en estas categorías. Cuando manifiesta un grado alto de prioridad puede ser conveniente suplementar la escasez de esta categoría. Este puede ser el caso del Omega-3, que tan abandonado lo tenemos en nuestra dieta. Si no es posible añadirlo a diario en nuestras comidas existe una forma de suplementarlo junto con el gran antoxidante de la vitamina E, que nos va a ayudar mucho con nuestras funciones cerebrales .

Es muy importante, siempre que vayas a tomar un suplemento de Omega-3 que contenga EPA y DHA, no lo olvides.

Cuando existe una carencia de Omega-3 se pueden presentar los siguientes síntomas: Erupción seca y escamosa en la piel. Una mayor susceptibilidad a infecciones y mala cicatrización de heridas. Problemas visuales, trastornos neurosensoriales y alteraciones nerviosas. Disfunción hepática.

Las dosis diarias si es que hay que suplementarlo a nuestra alimentación son: Hombre: 1.6g /día. Mujer: 1.1 g/día. Embarazadas: 4g/ día. Lactancia: 1.3 g/día.

Este es un gran suplemento de Omega-3

La casa PM Internacional, dentro de su gama de productos FitLine, ha desarrollado un complemento alimenticio de Omega-3 + Vitamina E, utilizando una tecnología propia, desarrollada por sus propios científicos, denominada: Concepto de transporte de nutrientes (NTC ®). Aporta nutrientes, donde se necesitan exactamente y cuando se necesitan, a nivel celular.

El producto Omega-3 + Vitamina E, es una solución al aporte de Omega-3 diario que nuestras células necesitan cuando no lo aportamos a la dieta ordinaria.

La vitamina E está considerada como un gran antioxidante, que ayuda al organismo con su inmunidad y a mantener un buen desarrollo cerebral.