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Mucho ojo con los vegetales y frutos, podrían estar envenenándote lentamente

Mucho ojo con los vegetales y frutos, podrían estar envenenándote lentamente

Mucho ojo con los vegetales y frutos, podrían estar envenenándote lentamente

El cardiólogo Steven Gundry, autor del libro: “La paradoja de las plantas. Los peligros ocultos de los alimentos “saludables” que causan enfermedades y aumento de peso”, habla en su libro de la relevancia del microbioma y la función mitocondrial, en la salud del ser humano.

Desde el año 2.008 existe el proyecto Microbioma humano, que nace como una iniciativa de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, considerados como la locomotora de la investigación biomédica pública mundial. Sus investigaciones y resultados están siendo una fuente de exploración muy importante para la salud. Su objetivo es el estudio exhaustivo sobre todo de las bacterias del intestino en relación con las patologías, aunque también incluye  las bacterias de la boca, la nariz, la piel y la vagina.

Este gran proyecto usa un enfoque metagenómico, consiste en extraer todo el ADN y secuenciarlo en masa, así los científicos empiezan a descubrir las enzimas y las rutas metabólicas que son importantes para el hombre, sobre todo para generar los aminoácidos, componentes de las proteínas, los insustituibles ladrillos para la construcción de nuestro organismo.

El Doctor Gundry, presenta a nuestro microbioma (conjunto de microbios que viven en el intestino) como el colaborador necesario de nuestra química y llega a decir que sin él no seriamos seres autónomos.

El microbioma (microbiota o flora microbiana) de un individuo es único, sería algo así como su huella digital. Nuestras bacterias nos ayudan a transformar (metabolizar) los alimentos, incluso actúan sobre los que no sabemos digerir, sintetizan nutrientes y vitaminas esenciales para el buen funcionamiento de las células, se encargan de gestionar sustancias cuyas combinaciones afectan a nuestra salud. Ser propenso a engordar también tiene relación con tu microbioma.

Todo ser vivo tiene una imperiosa necesidad de crecer, desarrollarse y propagarse. Para lograrlo tiene que defenderse de los grandes depredadores. Las plantas, como seres vivos, también tienen esta necesidad, pero al estar sujetas al terreno por su raíz, no pueden defenderse de sus enemigos más que a través de su química, a estas autodefensas del reino vegetal, ante los microorganismos, plagas e insectos, las conocemos con el nombre de lectinas.

Las lectinas fueron descubiertas hace más de 50 años en las semillas del ricino, pero hasta hace nada, no se ha investigado más profundamente sobre ellas. Esta defensa de las plantas, que para un insecto puede ser mortal, al ser humano le puede ir minando su salud y conseguir, con el paso de los años, que desarrolle una enfermedad crónica.

Las lectinas son proteínas que forman parte del sistema inmune de las plantas, son su defensa natural.

Muchos de los alimentos vegetales que comemos contienen lectinas y estas son muy resistentes y muy difíciles de destruir, incluso sometiéndolas a las altas temperaturas de la cocción y horneado. Se encuentran en el trigo, maíz, guisantes, patatas, berenjenas, tomates, pimientos, cacahuetes, lentejas…

Las lectinas están presentes en más del 30% de los alimentos frescos que consumimos. Son capaces de pegarse a la glucosa y  carbohidratos y hacernos daño. Su nombre viene del latín, de la palabra “legere”, que significa seleccionar. Las lectinas seleccionan estructuras biológicas específicas que les permiten hacer daño, como parte del mecanismo de autodefensa de las plantas. Actúan como "anti-nutrientes" y pueden tener un efecto dañino en nuestro microbioma intestinal, al alterar el equilibrio de la flora bacteriana,  pueden ser las precursoras del síndrome del intestino permeable.

Todos hemos visto a nuestras abuelas y madres cuando iban a cocinar legumbres, ponerlas en remojo la noche anterior y no conocían a las lectinas, pero si sabían que había que hidratarlas para mejorar su cocción y cambiar este agua varias veces y enjugarlas bien antes de ponerlas en la olla. Sabiduría popular que ayudaba a combatir estas lectinas que nos hacen tanto daño. Cocinarlas en olla a presión, mejor que lentamente, también ayuda a eliminar las lectinas. Este protocolo de actuación debemos seguirle siempre que cocinemos legumbres.

Las lectinas provocan inflamación, son capaces de producir respuestas autoinmunes, son tóxicas para las células y las pueden inducir a la muerte (apoptosis celular). Algunas tienen la facultad de hacer más viscosa la sangre, ya que se pegan a los glóbulos rojos causando así problemas de coagulación.

No confundas lectina con leptina (hormona de la saciedad), las lectinas promueven la resistencia a la leptina, esto puede ser un riesgo de padecer obesidad.

Nuestro sistema inmunitario nos protege de las enfermedades y las infecciones. Pero, si tienes una enfermedad autoinmune, tu sistema inmunitario ataca a las células sanas de tu cuerpo por error. Las enfermedades autoinmunes pueden afectar a muchas partes del organismo. Las lecitinas podrían ser la causa de algunas enfermedades autoinmunológicas en las personas, según explica el doctor Gundry en el libro, como son el vitíligo, la psoriasis, las enfermedades tiroideas o las artritis reumatoides.

Las formas conocidas que utilizan las lectinas para causar daño en nuestra salud, es que son capaces de atravesar la pared intestinal al igual que las endotoxinas, provocando ambas respuestas autoinmunológicas muy fuertes. El doctor Gundry, relaciona esto con la escasez de la vitamina D, esencial para que las células madre de las vellosidades intestinales puedan crecer y se dividan. Determina que ésta es una de las claves de las enfermedades autoinmunológicas, al igual que las lectinas son también otra clave. Eliminar las lectinas de la alimentación e incluir vitamina D, ayudará a "curar y sellar" el intestino, lo que impide la respuesta autoinmunológica.

Todos deberíamos vigilar las lectinas, pero en especial todas esas personas que tienen problemas con las enfermedades relacionadas con la inflamación, como son las autoinmunes, pero también debería ampliarse a las enfermedades de disfunción tiroidea, artritis, diabetes, cardiacas y sobrepeso.