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Identificar el ICTUS y saber actuar, cambiará sus consecuencias

Identificar el ICTUS y saber actuar, cambiará sus consecuencias

Identificar el ICTUS y saber actuar, cambiará sus consecuencias

El ictus es un accidente cerebro vascular (ACV), también conocido como apoplejía, derrame o infarto cerebral, es un fallo o bloqueo en la circulación de la sangre que afecta a una parte del cerebro. Las causas que lo producen pueden ser diferentes, que un vaso sanguíneo estalle (ictus hemorrágico) o que de repente se obstruya por un coágulo de sangre (ictus isquémico).

Cuando un ACV ocurre en nuestro cerebro, según la región afectada, sus miles de células nerviosas se ven privadas de oxígeno y de otros elementos esenciales que necesitan para desempeñar sus funciones y en tan sólo unos minutos, mueren y además no se regenerarán nunca. Dependiendo de la zona donde ocurra el accidente se pueden tener dificultades para hablar, problemas de memoria o una parálisis más o menos importante.

Un ictus afecta sobre todo a los mayores de 65 años, pero todos, hombres y mujeres de cualquier edad, sin excepción pueden sufrirlo. Un 15% de los casos se dan en personas menores de 45 años.

Un accidente cerebro vascular (ACV) da mucho miedo y con mucha razón, ya que surge de improvisto pero por suerte para todos, son potencialmente modificables.

El porcentaje de recuperación completa, en las personas que lo han padecido, es tan sólo de un 10%, aunque nuestro cerebro, este gran desconocido aún, tiene grandes capacidades de adaptación y otras células nerviosas, cuando están suficientemente estimuladas, logran a veces tomar el relevo de las células asfixiadas.

Tipos de ICTUS según las causas del problema:

La mayoría der los accidentes cerebro vasculares son consecuencia de una isquemia, es decir, un bloqueo o disminución de la circulación sanguínea en una arteria del cerebro que produce la muerte de las células afectadas al estar privadas de oxígeno y glucosa, a esto se le llama ACV isquémico y puede tener diversas causas y según estas se le designa con diferentes nombres:

  • ACV tromboembólico: La mayoría de las veces se debe a un coagulo provocado por un infarto o una arritmia que migra al cerebro donde tapona una arteria. Son el 20% de los ACV.
  • Infarto cerebral: Cuando las placas de ateroma tienen lugar en las arterias cerebrales, es decir existe una arterioesclerosis cerebral. Su porcentaje es también de un 20%.
  • Micro accidentes cerebrovasculares: Tienen lugar en pequeñas arterias del cerebro. Son responsables de otro 20%.

El 40% de los accidentes cerebrovasculares restantes, no son isquémicos y están causados por factores diferentes. Tienen siempre su origen en una hemorragia intracraneal y por ello se les denomina como ACV hemorrágico: Suceden cuando se rompe un vaso, generalmente debido a la hipertensión que estalla los frágiles vasos sanguíneos, produciendo un hematoma en la zona que comprime las zonas vecinas, lo que perturba los intercambios neu­rológicos y destruye las células de la región afectada.

El resultado es idéntico sea cual sea la causa del problema: Un grupo im­portante de neuronas se daña o muere masivamente en una zona del cerebro y en función de cual sea aparecerán los trastornos en la motricidad, habla, vista, etc.

¿Conoces las señales de alarma con las que avisa el ictus?

Aunque este tipo de accidentes es impredecible, reconocer los síntomas y saber cómo reaccionar ante ellos rápidamente es imprescindible para logar la menor afectación posible. El factor tiempo es determinante. Cada minuto perdido es una oportuni­dad de sobrevivir o de recuperarse que se pierde.

Antes de que ocurra un ictus existen unas señales, si sabes reconocerlas y actuar rápidamente variarán sin duda las consecuencias:

  1. Un adormecimiento o debilitamiento que aparece súbitamente en un lado del cuerpo: rostro, mano, brazo, pierna:
    • Puedes colocarte frente a un espejo e intentar guiñar primero un ojo y luego otro. Sonríe e intenta ver cómo responde la musculatura de tu cara, si un lado no se mueve es una señal de alarma.
    • Levanta los dos brazos a la vez. Si no puedes levantar uno de ellos, o que uno se caiga solo es otra señal de alarma. Pellizca tu piel levemente en varias partes del cuerpo y a ambos lados. Si no notas el pellizco o sientes la zona como acorchada, puede ser otra señal de alarma.
  2. Dificultades repentinas para expresarte al hablar o comprender a otras personas que están hablando. Trata de comunicarte con una persona que tengas cerca o llama por teléfono a alguien de confianza, si le cuesta entender lo que dices, puede ser otra señal de que estás sufriendo un ictus.
  3. Un trastorno de la visión. Fija la mirada en un objeto a distancia. Tapate un ojo y trata de enfocar el objeto. Haz lo mismo con el otro ojo. ¿No lo ves con alguno de los dos o lo ves borroso? Puede ser otra señal.
  4. Un dolor de cabeza súbito y muy intenso, sin antecedentes y sin causa aparente. Si el dolor es muy inusual en ti, toma un analgésico. Si el dolor no desaparece, estate alerta por si aparece alguna otra señal de ictus.
  5. Con los vértigos puede suceder igual que con el dolor de cabeza súbito.

Actúa así ante la sospecha de un ictus en ti o en otra persona

Tras los primeros síntomas del ictus, hay unas 4 horas y media para poder tratarlo con fármacos y evitar daños. Si tienes claro que tienes que hacer al percibir algunas de estas señales en ti o en otras personas, las consecuencias serán menores.

Primero tranquilízate. Trata de mantener la mente clara y sigue estos pasos que hay a continuación:

  1. Si estás en España, solicita ayuda al 061 (Servicio de Emergencias Sanitarias) o al 112 (Servicio de Información de Emergencias). Te harán unas preguntas básicas que son de suma importancia para poner en marcha todo el proceso de actuación frente al ictus.
  2. Si no puedes comunicarte busca la ayuda de otra persona, de un vecino por ejemplo.
  3. Si no te pasa a ti y lo percibes en otra persona, avisa urgentemente a emergencias sanitarias, cuenta lo que ocurre y sigue las instrucciones que vayan dándote.
  4. Existe un protocolo de actuación para poder tratarlo en el menor tiempo posible: “código ictus”. Una vez que estés en el hospital y establecido el diagnóstico se pauta el tratamiento, que puede ser farmacológico para disminuir el coágulo o quirúrgico.
  5. A los dos días se comienza con el programa de rehabilitación, para recuperar las funciones en la medida de lo posible.
  6. En un futuro se intentará que las zonas del cerebro sanas asuman las funciones del tejido lesionado, mediante fármacos y terapias. El objetivo es lograr regenerar o restablecer la actividad neuronal perdida tras el daño cerebral.

En la PREVENCIÓN está la clave para que un ictus

NO TENGA ESPACIO EN TU VIDA

Tradicionalmente, se admite que «más vale prevenir que curar», pero para que esto suceda tienes que conocer con anterioridad que factores y conductas debes de observar y cuidar, si esto no es así, esta afirmación carecerá de sentido.

Se entiende como prevención la actividad que pretende evitar daños futuros con actividades realizadas en el presente y debe basarse siempre en el conocimiento científico.

Ya que las estadísticas informan que el 80% de las personas que sufren un ACV podrían haberlo evitado, la prevención se presenta como la clave fundamental para alejarse de esta enfermedad.

Existe un estudio Interstroke, dirigido por investigadores del Instituto de Investigación de Salud de la Población, de la Universidad de McMaster (en Hamilton, Ontario, Canadá) y colaboradores en 32 países de Europa, Asia, América, África y Australia. Trabajaron con una población de 20.000 personas, tratando de identificar las principales causas del accidente cerebro vascular (ACV) en distintos países y además en personas de diferentes edades, sexo y dentro de todos los subtipos de ictus.

Los investigadores llegan a la conclusión de que existen diez factores de riesgo potencialmente modificables, que son responsables del 90% de los accidentes cerebrovasculares en todo el mundo, aunque la importancia en la clasificación de estos factores varía según las diferentes regiones y países. Estos factores son:

- Hipertensión: Es el factor más importante en todos los países. Respecto a este factor se llega a la conclusión de que el número de ictus se reduciría prácticamente a la mitad (48%) si se eliminara la hipertensión en las personas.

- Falta de actividad física, sedentarismo: Si las personas fueran más activas, hicieran más ejercicio se eliminaría el ictus en la sociedad en una tercera parte aproximadamente, ya que este factor ocupa el segundo lugar en importancia, después de la hipertensión.

- Alimentación: Casi el 19% de los ACV, se debe al factor alimentación. ¿Cómo nos alimentamos en estos momentos que la industrialización ha alterado la naturaleza de muchos alimentos? Este es a nivel mundial el factor implicado en tercer lugar en un accidente cerebro vascular.

- Sobrepeso: Cuando se vincula con cualquiera de estos factores de riesgo aumentando su porcentaje.

- Factores psicosociales (depresión, estrés, ansiedad): Sin estrés también caería este porcentaje en un 6%.

- Consumo de tabaco: Si elimináramos el tabaquismo se eliminaría en un 12% el riesgo de padecer un ACV.

- Problemas cardiacos: Los problemas cardiacos tienen un porcentaje del 9%.

- Consumo de alcohol: Si no se bebiera alcohol el porcentaje descendería en un 6%.

- Diabetes mellitus (DM): Es un conjunto de trastornos metabólicos, todos tienen una característica principal en común, la presencia de concentraciones elevadas de glucosa en la sangre de manera persistente o crónica. Esto puede ser debido a varios factores: A un defecto en la producción de insulina, a una resistencia a la acción de la insulina para utilizar la glucosa, a un aumento en la producción de glucosa y a una combinación de estas tres causas. La diabetes también se acompaña de anormalidades en el metabolismo de los lípidos, proteínas, sales minerales y electrolitos. Si desapareciese la diabetes el porcentaje de ictus disminuiría en un 4%.

- El nivel de apolipoproteína A en relación al de la apolipoproteína B: Llamamos apolipoproteína a una proteína que contiene y transporta lípidos en la sangre. Las apolipoproteínas resultan ser mejor predictoras de ACV que el colesterol total. Tienen un 27% de culpa de que ocurran este tipo de accidentes.

En España las enfermedades del sistema circulatorio son responsables, en un 30%, de la primera causa de mortalidad. De cada 100 víctimas de ACV, una cuarta parte no sobre­vive más de un año.

Este tipo de accidentes cerebrovasculares son la primera causa de discapacidad para los adul­tos: De entre los supervivientes, se cal­cula que el 60% tendrá secuelas y, de ellos, el 40% será dependiente de por vida.

Los ACV son responsables de numerosos casos de demencia vascular.

3 acciones vitales que alejarán al ICTUS si las llevas a cabo

1.- Vigilar el riesgo de formación de coágulos intravasculares.

El correcto control de la circulación sanguínea es prioritario para la salud vascular. En el mercado existen cantidad de fármacos para controlarlo, pero el efecto de estos tratamientos lleva emparejado efectos secundarios, que en muchos de los casos se pueden evitar con otras alternativas naturales, si tienes en cuenta que lo que más influye en la coagulación son tres factores del modo de vida: La nutrición, el ejercicio físico y el tabaco.

2.- Controlar la hipertensión arterial, el principal factor de riesgo.

Tener la tensión alta, es el peor de los problemas para una arteria, ya que la lleva a ponerse rígida y a envejecer prema­turamente. Las más frágiles termi­nan incluso por desgarrarse, lo que provoca hemorragias.

El primer afectado por la hiperten­sión es el cerebro, y es que se la considera responsable de la mitad de los accidentes cerebro­vasculares, sea cual sea su origen. Así pues, el control de la presión arterial es esencial para evitar los ACV.  Tener ten­sión arterial en reposo por debajo de 120/80 mmHg  es tener el menor riesgo de sufrir este tipo de accidentes. El riesgo de sufrir un ACV aumenta cuando estas cifras suben a 140/90 mmHg  consideradas ya como hiper­tensión. Si ya pasaste los 50 años el riesgo de sufrir un ictus se duplica.

Hay que hacer todo lo posible para que la tensión no aumente y aquí también es importante tu estilo de vida sano, alimentación equilibrada y ejercicio físico.

3.- Adoptar un estilo de vida saludable basado en la prevención de estas dolencias.

Se llama endotelio a la pared interna de la arteria. Es una fina capa de un tejido cuya principal función es el control de la presión arterial y modular los fenómenos de la coagulación. Cuando el endotelio presenta lesiones se puede decir que es el principio de la arterioesclerosis, el estrechamiento de las arterias debido a las placas de ateroma que se forman en paredes, que dificultan la circulación. Cuando se rompe esta capa su contenido pasa a la circulación formando un coagulo. El endotelio es  muy sensible a una buena alimentación y sobre todo al ejercicio físico, por ello es necesario cuidar estos dos factores de un estilo de vida saludable.

La dieta mediterránea es la única dieta que he demostrado en miles de estudios que es la más eficaz a la hora de mantenernos alejados de los ACVs y las patologías cardiovasculares. Los protagonistas de esta dieta son los vegetales: Las hortalizas de todos los colores, las legumbres llenas de fibra, las frutas frescas y los frutos secos, tienen que estar presentes en nuestra mesa. Tampoco podemos olvidar cada día los productos animales (huevo, carne y pescado) y alejarnos de la sal, el azúcar y los productos procesados y alimentos industriales.

El ejercicio físico moderado pero realizado regularmente influye en la fisiología del endotelio y lo protege. Realizar 30 minutos de marcha rápida cada día nos ayudará con toda seguridad y puede ser suficiente.

Un accidente cerebrovascular cau­sa lesiones en el cerebro, pero hoy se sabe que este órgano puede re­pararse a cualquier edad gracias a la neuroplasticidad, la capacidad que el cerebro tiene para adaptarse y cambiar como resultado de la conducta y la experiencia.