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Hipertensión… ¿Cómo están tus niveles de potasio?

Hipertensión… ¿Cómo están tus niveles de potasio?

Hipertensión… ¿Cómo están tus niveles de potasio?

El potasio es un mineral y un electrolito ya que es un conductor de la electricidad del cuerpo. Es esencial para la vida, hasta tal punto de que, un mínimo déficit de potasio trastoca por completo el funcionamiento del organismo, puesto que desempeña un papel importante en la función cardíaca, salud ósea, digestión y función muscular, y es esencial para el correcto funcionamiento de todas las células, tejidos y órganos del cuerpo.

Aunque interviene en múltiples funciones de nuestro organismo, tener un déficit de potasio es algo habitual, pero la mayoría de nosotros no nos percatamos o desconocemos los síntomas de su escasez.

El ser humano tiene un porcentaje de agua muy alto en el organismo, cerca de un 70% es agua. El pH, potencial de hidrógeno, del agua de nuestro cuerpo es ligeramente alcalino, ya que el agua pura no transmite la electricidad, esta alcalinidad la consigue a través de varias sales minerales que están disueltas en él, como son entre otros el potasio, el sodio y el magnesio.

Las células del cuerpo necesitan para mantener y transportar los impulsos eléctricos de estos minerales que llamamos electrolitos.

El cuerpo necesita potasio para mantener niveles adecuados de pH en los líquidos corporales, ya que tiene un alto poder alcalinizante que nos ayuda a contrarrestar los nefastos efectos de la mala alimentación moderna, altamente acidificante.

El potasio participa en el manteni­miento y el buen equilibrio de los líquidos del organismo en estrecha colaboración con el sodio, regulando ambos el nivel de hidratación de las células y la sangre.

Es cofactor de los proce­sos metabólicos en el organismo, como la síntesis de proteínas ne­cesarias para la correcta compo­sición corporal, así como de todas las funciones del organismo y el metabolismo de los glúcidos, que representan el principal alimento de las células.

El potasio (K+) se aloja dentro y fuera de la célula, pero principalmen­te en el interior donde existe una concentración 30 veces más alta. Como electrolito el potasio es un ion de carga positiva, que interactua en estrecha colaboración con el sodio (Na+), otro elec­trolito que se encuentra sobre todo en el líquido extracelular, aunque también en más pequeña proporción en el interior de la célula.

Debido a que las concentraciones de los dos no son iguales tanto en el interior como en el exterior de la célula, se pueda llevar a cabo el impulso nervioso, elemento clave de la comunicación celular, el pen­samiento, la contracción muscular y, por tanto, del movimiento y la respi­ración.

El sodio y el potasio pasan a través de la membrana celular mediante un mecanismo que llamamos “bomba de sodio-potasio”. A las proteínas transportadoras que hidrolizan ATP (Adenosín trifosfato) se les denomina bombas, ya que estas proteínas transportan solutos en contra del gradiente de concentración, por ello requieren la energía aportada por la molécula de ATP.

La "bomba de sodio-potasio" permite mantener las concentraciones de estos electrolitos relativamente constantes en el medio intracelular y extracelular, bombeando sodio hacia el exterior y potasio hacia el interior de la célula, mediante un cambio conformacional que experimenta la proteína transportadora. Puedes ver como sucede en la imagen inferior.

  • 1.- La proteína transportadora, en la cara interior de la membrana celular, tiene unos espacios específicos para unirse al sodio, Na+, aquí se adhieren tres iones Na+. En otra zona de la proteína, se hidroliza la molécula de ATP para producir la fosforilación (la unión de un grupo fosfato) en la proteína transportadora y provocar el cambio conformacional de esta. El Magnesio también es muy importante en este proceso ya que es parte de la molécula de energía (Mg-ATP), esencial para el funcionamiento de ese sistema. Si no hay un buen suministro de Potasio y Magnesio, la bomba Sodio-Potasio, no trabajará correctamente.
  • 2.- Los iones Na+ son liberados en el medio extracelular y ahora dos iones K+ se unen a la proteína transportadora para pasar al interior de la célula.
  • 3.- Aquí tiene lugar la desfosforilación de la proteína, es decir, libera el grupo fosfato, lo que le permite recuperar su conformación original. En consecuencia, el potasio (K+) es liberado hacia el interior de la célula y así el ciclo puede volver a repetirse.

El Potasio desempeña un papel fundamental en la regulación de la presión arterial. Un desequilibrio en la relación sodio-potasio no sólo puede producir hipertensión (presión arterial alta), sino que también podría contribuir al desarrollo de otras enfermedades, como las enfermedades del corazón y los accidentes cerebrovasculares.

¿Cómo puedes saber que te falta potasio?

El déficit ligero de potasio es algo muy usual en nuestra sociedad debido a los malos hábitos alimenticios que nuestro estilo de vida nos obliga a llevar. Atento a estas señales:

1.- Hipertensión arterial, ya que cualquier descenso de los ni­veles de potasio, por pequeño que sea, conlleva por lo general un aumento de sodio en las células ­ y fue­ra de ellas. Esto se traduce en un aumento de su tamaño, tanto por la acumulación del líquido retenido por el sodio, como por el aumento del vo­lumen plasmático. En consecuencia, también aumenta la presión en las arterias y con ello la hiperten­sión arterial.

2.- Accidente cerebrovascular, el aumento de la presión arterial puede dañar los vasos sanguíneos y estos se pueden romper. Este aumento del grosor de las células también afec­ta a los glóbulos rojos, y por ello hay riesgo de sufrir una obstrucción en los finos capilares del cerebro.

3.- La osteoporosis, el potasio deja de desempeñar su fun­ción alcalinizante y el organismo, con acidosis metabólica, bus­ca sustancias alcalinizantes, como por ejemplo el calcio de los huesos, para compensar ese déficit, lo que puede desencadenar una pérdida de densidad mineral ósea.

 4.- Los cálculos renales, que producen los dolorosos cólicos nefríticos. Cuanto menor sea la concentración de potasio, mayor será la presencia de elementos áci­dos (sobre todo calcio) en la orina. Si esa presencia es excesiva, estos elementos cristalizan, dando lugar a las pequeñas piedras que llamamos cálculos.

5.- Debilidad muscular, que lleva a la fatiga, el cosquilleo en las extre­midades, los dolores musculares, los calambres, la falta de energía e incluso algún episodio de parálisis que va desde los miembros inferio­res hacia el tronco, así como la alte­ración de las funciones del corazón (disminución de la fuerza contráctil, arritmias e incluso parada cardía­ca).

Causas que pueden hacer descender tus niveles de potasio

  • Una alimentación pobre en alimentos que contengan potasio y alimentos procesados muy ricos en sal.
  • Una alimentación con exceso de sal provoca que necesitemos más potasio para mantener el equilibrio sodio/potasio del cuerpo y conservar el pH del organismo en unos niveles acepta­bles, ya que la sal está compuesta de cloruro de sodio, un elemento acidificante.
  • Diarreas, vómitos, laxantes, diuréticos y sudoración excesiva provocan la pérdida de potasio.
  • Algunos trastornos hormona­les que afectan a la aldosterona, la hormona que favorece la excre­ción urinaria de potasio. El regaliz negro tiene un compuesto que actúa produciendo efectos fisiológicos como la aldosterona, produciendo un déficit de potasio y un aumento de la tensión arterial.

Unos buenos consejos para mantener óptimos los niveles de potasio en el organismo

Es importante destacar que es esencial consumir suficientes alimentos ricos en potasio, ya que este nutriente ayuda a compensar los efectos hipertensivos del sodio, aunque la deficiencia de potasio podría ser más culpable de la hipertensión que el exceso de sodio.

Una alimentación con abundancia de verdu­ras y fruta fresca, frutos secos y plantas oleaginosas, es rica en potasio con toda seguridad.

Trata de consumir productos que se coman crudos o coci­nados sin agua para evitar que el potasio se escape en el agua de la cocción, salvo que se trate de una sopa o crema o puré, donde el caldo tam­bién se consume.

Huye de cualquier alimento proce­sado porque a menudo están muy salados, y porque los dis­tintos tratamientos industriales, en especial el refinado y las cocciones posteriores, destruyen el potasio pre­sente en las materias primas.

Por supuesto, no te aconsejo consumir toda la sal que desees, sobre todo si se trata de sal refinada, como la sal de mesa. La sal de mesa es dañina para la salud, mientras que la sal natural, que no está procesada, no sólo cura, sino que en realidad es esencial para muchas funciones biológicas.

La sal es un nutriente esencial necesario para la regulación de la presión sanguínea, el transporte de los nutrientes dentro y fuera de las células, el intercambio de iones y la comunicación entre los músculos y el cerebro, sin embargo, no todas las sales son iguales con respecto a su impacto sobre tu salud. Cuando uses sal procura utilizar sal natural. Creo que la “sal del Himalaya” puede ser la mejor, ya que contiene la cantidad más baja de sodio y mayores niveles de potasio en comparación con otras sales, además de aportarte 84 minerales.

Si consumes muchos alimentos procesados y pocos vegetales y frutas, tienes muchas probabilidades de que tu proporción de sodio y potasio esté desequilibrada. Por lo general, se recomienda consumir cinco veces más potasio que sodio.

A no ser que tengas una hipopotasemia grave, no acudas a los suplementos de potasio, que pueden ser por vía oral o intravenosa y siempre con la supervisión de un profesional sanitario, a fin de evitar cualquier riesgo de una hiperpotasemia que también resulte peli­grosa para el organismo, sobre todo en el caso de personas con patolo­gías renales. Procura siempre conseguirlo de alimentos naturales.