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Epigenética: La conciencia de la célula está en su membrana

La epigenética defiende que somos una comunidad de células. Todas y cada una de las células de nuestro cuerpo tiene un tipo de conciencia en su membrana plasmática. Nuestros genes cambian su expresión en función del entorno extracelular, e incluso del entorno fuera de nuestros cuerpos.

Epigenética: La conciencia de la célula está en su membrana

Epigenética: La conciencia de la célula está en su membrana

Deseo terminar el año hablando de esta novedosa ciencia que me apasiona, “La Epigenética”, que además de dar parte de su nombre a mi página, su relevancia en nuestro estado de bienestar, consigue que cada día conozca y quiera dar a conocer más sobre ella en este blog.

La Epigenética nos descubre como ciencia emergente, que cambiar nuestra salud es, cambiar nuestros pensamientos, creencias y estilo de vida.

Para muchos de vosotros esta afirmación va a hacer que se tambaleen muchas creencias, estoy segura, ya que lo que tan solo hace unos años pensábamos que podía ser así, hoy la ciencia lo constata.

“Nuestras creencias pueden cambiar nuestra Biología”

El “dogma central” de la biología molecular afirmaba que la influencia biológica se transfiere de forma secuencial y en una sola dirección (del ADN a las proteínas ARN), esto se ha desmontado. Esta forma de pensar asegura que estamos determinados absolutamente desde nuestro nacimiento. Somos impotentes para actuar sobre nuestro cuerpo. Nuestro código genético determina nuestra existencia.

Los científicos han logrado probar que esto es FALSO. Tenemos el CONTROL para variar la forma en la que se expresan nuestros genes.

“Tenemos el poder de sanarnos a nosotros mismos, aumentar nuestros sentimientos de autoestima y mejorar nuestro estado emocional”     (Konstantin Eriksen)

Konstantin Eriksen hace esta afirmación en contra del determinismo genético. Pone en relevancia los descubrimientos del británico John Cairns, biólogo molecular, que hace tan sólo unos años, (1.988) estaba convencido de que las respuestas que damos a nuestro entorno determinan la expresión de nuestros genes. Desde entonces constantemente, la ciencia demuestra que ciertamente esto es así.

El proyecto Genoma humano, tenía la misión de ubicar todos los genes humanos y sus interacciones, pudiéndose de esta forma curar cualquier enfermedad. Este gran proyecto, en el que participaron científicos de todo el mundo, nos descubrió que nuestro ADN no tenía tantos genes como se pensaba y que tampoco los genes funcionaban como siempre se había pensado. Todos los descubrimientos contradecían el “Dogma central” de la biología molecular, la información fluye en ambas direcciones, del ADN a las proteínas y de las proteínas al ADN.

Podemos activar y desactivar nuestros genes con las respuestas que damos a las señales del medio ambiente.

“Todas y cada una de nuestras células tienen un tipo de conciencia. Los genes cambian su expresión en función de lo que está sucediendo fuera de nuestras células e incluso fuera de nuestros cuerpos”           (Konstantin Eriksen)

Los genes responden activándose o desactivándose, cambiando la forma de expresarse, de acuerdo no sólo a factores nutricionales y ambientales, sino también a nuestros pensamientos, emociones y creencias conscientes e inconscientes.

Nuestro organismo responde no sólo a sustancias químicas activas, como son los medicamentos, que modifican nuestra biología y pueden controlar nuestra salud, la física cuántica demuestra que el mundo inmaterial invisible es mucho más importante que el mundo material. Más que la materia física, los pensamientos dan forma al entorno.

Bruce Lipton en su libro “The Biology of the Beliep” ( La Biología de la creencia), nos asegura que el secreto de la vida no está en el ADN del núcleo de la célula, sino más bien en su membrana plasmática, esta es el verdadero cerebro de la célula. Esto lo demuestra retirando el núcleo de la célula y ésta sigue manteniendo todos sus comportamientos vitales, la célula muere porque pierde todas sus capacidades reproductoras, el piensa que son el núcleo y los genes.

El auténtico cerebro de la célula sería su membrana celular

La membrana plasmática celular tiene receptores para captar las señales ambientales, de acuerdo a estas señales, controla la lectura de los genes dentro de la célula, decidiendo si actúa o no actúa según el código genético. Esta lectura genética, que activa o desactiva los genes, es la que todos tenemos oportunidad de cambiar. Un estilo de vida sano, que engloba una nutrición equilibrada, ejercicio, alejarse de tóxicos, mantener una actitud mental positiva… todo esto determinará que tus genes expresen comportamientos positivos que van a conseguir mantenerte alejado de la enfermedad.

“Tu controlas a tus genes, tu tienes el poder sobre tu salud”