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Cambia el agua que bebes y cambiarás tu salud

Cambia el agua que bebes y cambiarás tu salud

Cambia el agua que bebes y cambiarás tu salud

La vida se origina en el agua, por ello todas las especies la necesitamos para sobrevivir. El agua es creadora y preservadora de vida. No representa una fuente nutricional para el organismo ya que no nos provee de vitaminas y minerales suficientes. Es un “elemento natural complementario y un medio de preservación de la vida”. Sin alimento podremos sobrevivir 4 semanas, pero sin agua en menos de 7 días estaríamos muertos.

El agua es el elemento más preciado y a la vez más despreciado de nuestro planeta, sin ella nada podría sobrevivir y todos la malgastamos.

En todo proceso del ser humano, aún en el más simple, el agua está presente. El 70% de nosotros es agua, tenemos agua en todo nuestro cuerpo, alrededor de todas nuestras células y dentro del sistema celular, en el sistema vascular, pero muy pocos son los que se paran a pensar cómo está esta agua, si está limpia o está contaminada.

¿Por qué se contamina el agua de nuestro cuerpo?

Porque nuestro cuerpo genera constantemente ácidos. Cuándo respiramos generamos ácido carbónico. Cuando comemos cualquier tipo de grasa vegetal o animal y la metabolizamos, estamos produciendo ácidos grasos y colesterol. Cuando comemos proteínas, las células al metabolizarlas, producen ácido úrico. Todos estos desechos tienen que pasar al sistema venoso y ser eliminados por el pulmón y el riñón, que trabajan 24 horas al día. Tenemos que ocuparnos de limpiarlos porque si no lo hacemos poco a poco se van atascando y dejan de trabajar al 100% y a medida que este porcentaje va descendiendo, los ácidos empiezan a acumularse en el agua de nuestro cuerpo, y es cuándo empiezan los problemas de verdad, el organismo se desequilibra y hay que reequilibrarlo de nuevo, hay que suplementar lo que el cuerpo pierde.

Todo lo que llega a nuestro intestino, tiene que llegar a la sangre, y de la sangre a la célula. Entre las células y los capilares sanguíneos existe un espacio que llamamos intersticial lleno de agua que está contaminado, en mayor o menor medida, porque aquí siempre hay ácidos de desecho, que son acumulativos, que van a interactuar con los nutrientes que tienen que llegar a las células. Cuando la persona está muy ácida, estos nutrientes no van a poder cumplir su cometido, por este mismo ataque ácido, y tendremos un déficit de nutrientes aunque los hayamos ingerido en nuestra dieta, se van a perder por el camino.

Lo contrario de ácido es alcalino. ?Cómo tenemos que luchar contra la acidosis continua que producen nuestras células en sus rutas metabólicas para producir la energía?, muy sencillo, con una alimentación alcalina y un agua tratada convenientemente.

El ser humano es alcalino. Con la acidez aparece la enfermedad.  Desde 1931 conocemos la causa del cáncer. El doctor Otto Warburg fue galardonado con el nobel en medicina por descubrir que, cuando una célula se queda sin oxígeno emprende una ruta nueva para seguir viviendo, fermentando la glucosa.

Si consumimos muchas sustancias ácidas nos acidificamos. El doctor Warburg afirmó que la falta de oxígeno y la acidez son dos caras de una misma moneda, si tienes una tienes la otra. Las sustancias ácidas rechazan el oxígeno, en cambio las sustancias alcalinas atraen el oxígeno. Privar a una célula de oxígeno 48 horas, puede convertirla en cancerosa. El cáncer es consecuencia de una alimentación antifisiológica, es decir una dieta basada en alimentos ácidos y el sedentarismo, debido a que ambos crean en nuestro organismo un entorno de acidez, que provoca la expulsión del oxígeno de las células. Los tejidos cancerígenos son tejidos ácidos, los tejidos sanos son alcalinos.

Visto así, el cáncer no es más que un mecanismo de defensa que las células tienen para sobrevivir en un entorno ácido, sin oxígeno.

Cuando termina nuestro proceso de digestión, los alimentos que hemos comido, en función de la calidad de los macronutrientes (proteínas, grasas e hidratos de carbono), micronutrientes (vitaminas y minerales) que hemos ingerido,  generan una condición de alcalinidad o de acidez en nuestro organismo.

La unidad de medida de esta alcalinidad o acidez de los líquidos y los alimentos la llamamos pH, es decir potencial de Hidrógeno. La escala de pH, va desde 0 a 14. El punto neutro es el 7. De 0 a 7 es ácido y de 7 a 14 es alcalino. El ser humano es ligeramente alcalino. 7,4 es el pH de la sangre y si este descendiera tan sólo a 7 caeríamos en coma y moriríamos.

De acuerdo a esto hay dos tipos de alimentos, los que acidifican el organismo y los que no. Ácidos: Los azúcares, carnes, leche de vaca y sus derivados, harinas refinadas y sus derivados, margarinas, alcohol, cafeína, tabaco… y la cocción de los alimentos, que les quita el oxígeno. Alcalinos: Todas las verduras crudas, que aunque sean ácidas dentro del organismo tienen reacciones alcalinizantes, frutas, cereales integrales (el mijo), la clorofila de las plantas.

El agua es importantísima para el aporte de oxígeno al cuerpo. El agua no representa en sí una fuente nutricional para el organismo, pero no beber suficiente agua provoca deshidratación crónica, esto es el estresante principal del cuerpo y la raíz de la mayor parte de las dolencias y enfermedades. Cuando no bebemos suficiente agua, la sensación de sed va mermando paulatinamente y no nos damos cuenta de que la necesitamos y con el paso de los años estamos cada vez más deshidratados. Hay que aprender a detectar los síntomas de cuando el cuerpo pide agua, no reconocerlos con los años nos lleva a enfermedades como la artritis reumatoide, migrañas, dolores articulares, problemas digestivos, anginas de pecho, asma…

Necesitamos agua para equilibrar la temperatura de nuestro cuerpo, mantener sano el sistema endocrino, como lubricante, para regular las funciones transmisoras que a su vez repercuten en el sueño, en nuestras emociones y creatividad. Beber agua buena y en su justa medida es importante, el 37% de las personas confunde la sed con hambre. Tanto la deshidratación como la hiperhidratación pueden causar problemas. Alrededor de litro y medio o dos al día es una buena opción. Existe una fórmula para el que quiera ser más exacto 30 ml de agua por Kg, de peso.

¿Cuándo es mejor beberla?

En este tema existe mucha controversia entre los expertos, pero la mayoría coinciden en que: Un vaso antes del desayuno es muy bueno para activar ciertos órganos. Un vaso antes de comer es bueno para mejorar la digestión y evitar el aumento de peso. Un vaso antes de dormir equilibra el funcionamiento de varios órganos, lo cual ayuda a alcanzar un sueño profundo, evita los calambres y ayuda a relajarte ya que hidrata a los músculos. Puede evitar infartos y accidentes cerebrovasculares.

Nuestro organismo es una máquina perfecta que debemos de saber mantener en perfectas condiciones para prevenir la enfermedad. Cuando nos compramos un coche nos dan un manual de mantenimiento para mantenerlo perfecto y prevenir las averías. Yo me pregunto, por qué a la máquina más perfecta, que es el ser humano, los médicos no nos enseñan a mantenerla sana, sino que siempre están arreglando averías.

Todas las personas que visitamos los herbolario, buscamos la prevención natural que no encontramos en la medicina que hoy sufrimos todos. Cuídenos además de nuestros nutrientes el agua, en los que la mayoría de ellos se van a disolver. Si te preocupas en beber el agua correcta, en la cantidad que tu organismo necesita durante un tiempo, rápido notarás los resultados.

Los pequeños cambios en nuestra vida suponen grandes cambios en nuestra salud.